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Somos hermanos unidos por el ideal de hacer del mundo una sola familia según Dios
Somos hermanos unidos por el ideal de hacer del mundo una sola familia según Dios

Nuestra misión

Nuestra misión es el deseo constante de hacer del mundo una familia sin importar religión, cultura o condición social.

Religiosos consagrados

Somos religiosos consagrados a Dios para toda la vida haciendo votos de pobreza, castidad, obediencia y misión.

La fraternidad humana

Queremos vivir la fraternidad humana a través de la inserción y el diálogo con los pueblos que nos acogen en su cultura y religión.

Somos puentes

Buscamos siempre crear y recrear lazos de hermandad, siendo puentes entre personas y situaciones dando especial atención a los más vulnerables.

Oramos juntos

Vivimos como hermanos entre hermanos y oramos juntos en pequeñas comunidades en más de 20 países alrededor del mundo.

Somos testigos

Provenimos de 18 países con lenguas y culturas diferentes, unidos por el ideal de ser testigos del amor de Dios por la humanidad.

Nuestro origen

Nacimos en 1895 a partir del encuentro de San Guido María Conforti con Jesucristo inspirado en la vida y obra de San Francisco Javier.

Actualmente

Actualmente somos más de 600 los consagrados a este proyecto y nos llamamos Misioneros Javerianos.

+600

Javerianos en el mundo

18

Nacionalidades
Queremos ser puente de encuentro con la humanidad según Dios
Queremos ser puente de encuentro con la humanidad según Dios

Nuestra misión es ver, buscar y amar a Dios en todo y en todos, apreciando y promoviendo los valores que Él ha sembrado en nosotros como familia humana.

¿Cómo lo hacemos?

كيف نفعله

Promoviendo la fraternidad humana

La oración

La oración cotidiana nos ayuda a vivir esta búsqueda de la presencia de Dios en todo y en todos.

El encuentro

El encuentro con nuestros hermanos y hermanas marroquíes nos permite descubrir lo que Dios ha puesto en ellos.

La comunión

En comunión con la Iglesia Católica en Marruecos sabemos que la convivencia con los musulmanes nos permite ser mejores cristianos y hace de ellos mejores musulmanes.

El respeto

Convivimos en el respeto de la religión y cultura del otro, caminando según Dios.

Juntos

Junto a los hermanos marroquíes servimos a los otros, especialmente a los más vulnerables.

La oración

La oración cotidiana nos ayuda a vivir esta búsqueda de la presencia de Dios en todo y en todos.

El encuentro

El encuentro con nuestros hermanos y hermanas marroquíes nos permite descubrir lo que Dios ha puesto en ellos.

La comunión

En comunión con la Iglesia Católica en Marruecos sabemos que la convivencia con los musulmanes nos permite ser mejores cristianos y hace de ellos mejores musulmanes.

El respeto

Convivimos en el respeto de la religión y cultura del otro, caminando según Dios.

Juntos

Junto a los hermanos marroquíes servimos a los otros, especialmente a los más vulnerables.