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La belleza de la oración en Fnideq

Nuestra comunidad de Misioneros Xaverianos se encuentra en Fnideq, en el norte de Marruecos, donde llegamos el 31 de mayo de 2021. En aquel momento, parecía que éramos los tres únicos cristianos en esta localidad (además, tres sacerdotes), desde donde partimos cada domingo para celebrar la Misa en la Iglesia de M’diq, a la que asisten algunos cristianos. En Fnideq somos bien recibidos y tratados amablemente por los hermanos y hermanas residentes de la localidad. Es un entorno totalmente musulmán, donde la profundidad y la devoción de las personas son dignas de elogio, lo que nos enriquece y embellece nuestra vida de oración y fe, permitiéndonos ver, actuar, analizar y pensar en los aspectos de nuestra vida según la voluntad de Dios. Nuestra presencia se enmarca en un testimonio de fe, fraternidad y oración. Como ejemplo, tres elementos predominantes constituyen los ingredientes espirituales de nuestra vida de oración.

La Eucaristía, la Liturgia de las Horas, la Adoración Eucarística, la Lectio Divina y los Rosarios forman el primer elemento de nuestras oraciones, ya sean diarias o semanales. Cada día, la oración personal, la meditación de las Lecturas del día, la Eucaristía, las Laudes, la oración del mediodía, el Ángelus, las Vísperas, los Rosarios personales y las Completas personales marcan nuestro aliento espiritual. Nuestra vida de oración es mayoritariamente comunitaria, sin excluir los momentos personales de recogimiento y oración. Días como jueves y sábado están marcados, por un lado, por la Adoración y, por el otro, por la Lectio Divina.

El segundo componente de nuestra vida que nos dispone a la oración es el adhan (الأذان), es decir, el llamado a la oración musulmana. Esto nos recuerda la Grandeza de Dios y nuestra actitud de entrega a Él. Este llamado enriquece nuestra espiritualidad y nuestra vida de oración; de hecho, nos dispone a amar a Dios, a romper con las vanidades e inutilidades tan pronto como escuchamos al muecín (المؤذن mu'adhdhin). Porque lo que dice es de una profundidad impecable: “Dios es el Más Grande... vengan a la oración... vengan a la felicidad...”. Y nos sentimos unidos a nuestros hermanos y hermanas musulmanes en este momento de reconocimiento y sumisión al Único Dios lleno de amor y misericordia. Este llamado nos invita a estar en una actitud de oración y respeto hacia nuestros hermanos y hermanas musulmanes en su relación con Dios. Además, hay personas en nuestra pequeña comunidad que dedican el viernes a la lectura, investigación y conocimiento del Corán, de la teología musulmana, etc.

El tercer elemento constitutivo de nuestra vida de oración es el lenguaje y nuestras relaciones fraternales con quienes cohabitamos en Fnideq. En nuestras conversaciones, la fraternidad, la amistad y el lenguaje nos disponen a reconocer la voluntad de Dios, desearla en la vida de los demás y nos insertan en este ambiente donde Dios es el Garante de la subsistencia (الرزاق ar-Razzaq). Nos damos cuenta de que nuestras relaciones y conversaciones ya contienen en sí mismas una forma de oración, y esto en expresiones como: Dios sea alabado (ما شاء الله mash'Allah), si Dios quiere (إن شاء الله Inch'Allah), gracias a Dios (الحمدلله Alhamdulillah), gloria a Dios (سبحان الله Subhanallah). O los deseos afectivos y fraternales como: Que Dios te bendiga (بارك الله فيك), que Dios te ilumine (ينوريك الله) que Dios te proteja (الله يحفظك), que Dios te cure (يشفيك الله), que Dios tenga misericordia de él (الله يرحمه), etc. Estas expresiones religiosas forman en sí mismas intenciones de oraciones espontáneas. Y por otro lado, sentimos la cercanía de nuestros hermanos y hermanas de Fnideq cuando nos piden que oremos por ellos, nos sentimos en confianza y estimados por ellos. Y realmente oramos por ellos, porque ahora somos una familia y compartimos las mismas penas y alegrías. Asimismo, les pedimos que oren por nosotros, y lo hacen de buen corazón. ¡Qué gran belleza! Alabado sea Dios en Sus Maravillas.

Un aspecto que no debe descuidarse es la experiencia de oración vivida con algunos hermanos musulmanes sufíes, que son momentos históricos que marcan nuestro camino de oración: asistir a las recitaciones de poesías y a los intercambios de experiencias de fe de los hermanos sufíes nos ayuda a enriquecer nuestra fe, nuestra apertura al diálogo fraternal e interreligioso. Ellos nos han expresado su cercanía de múltiples maneras, ya sea permitiéndonos asistir a sus momentos de oraciones sufíes, ya sea acompañándonos en nuestros momentos cruciales de fe. Esta experiencia vivida en varias ocasiones nos ha permitido valorar y beneficiarnos de la profundidad espiritual de unos y otros; esto, sin mezclar ritos de oración y en un ambiente de respeto mutuo mientras se cede el espacio y el tiempo a cada confesión religiosa para celebrar su propia oración. Esto rompe las barreras existenciales y favorece un respeto no solo de los ritos de oración, sino también de la espiritualidad del otro, animándola y hasta defendiéndola con pruebas palpables frente a los espíritus críticos y desvalorizantes de la fe del otro. Estos momentos nos han permitido comprender que los musulmanes son un don de Dios, y se puede captar esto si nos acercamos a ellos con respeto, humildad y fe. De ahí, hemos aprendido que si nuestra fe es fuerte y sincera, no miramos con desprecio a quien pertenece a otro credo, sino que nos acercamos a él para hacer un camino de dar y recibir sin diluir al otro.

Todas estas dimensiones mencionadas nos colocan de rodillas en adoración a Dios, y nos disponen a la valoración del otro y a beneficiarnos de las diversidades culturales, espirituales y antropológicas queridas por el Único Dios en su gloria indescriptible. Esto nos recuerda que los tres magos del Evangelio adoraron a Dios mientras le ofrecían lo mejor de sí mismos, así, los cristianos y los musulmanes también pueden adorarlo juntos pero cada uno con su propio lenguaje, estilo y rito.

Oh Señor, Dios Misericordioso y Clemente, bendice nuestra querida patria, Marruecos, con todos sus habitantes y colmales de tu benevolencia, que nuestras oraciones cristianas y musulmanas encuentren gracia ante tu bondad sublime. Amén.



La fraternidad
humana

الأخوة الإنسانية

El encuentro con nuestros hermanos y hermanas marroquíes nos permite descubrir lo que Dios ha puesto en ellos y lo que Él quiere de nosotros.

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