Dios me quiere en Marruecos como signo de la presencia de su Reino.

Hola! Me llamo Francis Chidiebere Richard y vengo de Nigeria. Soy un misionero Javeriano y vivo en Marruecos, actualmente en Fnideq. En 2008, me mudé con mi familia a Sierra Leona. Dos años después, cuando era monaguillo en la Cathedra de Kenema en Sierra Leona, conocí a los Javerianos. Por la gracia de Dios, entré en el verano de 2012 en la casa de formación de Kissy Dockyard Freetown y después de cinco años, fui enviado a RD Congo para el noviciado. Hice la primera profesión en 2019 y luego me fui para Italia donde estudié teología. Después de la profesión perpetua, mis superiores me enviaron a la Delegación Javeriana de España y Marruecos. Después de ocho meses en Madrid vine a Marruecos. Actualmente vivo en Fnideq y estoy feliz de vivir aquí. Fui ordenado Diácono el 15 de noviembre de 2025 en la parroquia Nuestra Sra. de las Victorias en Tetuán en la Archidiócesis de Tánger. Participaron muchas personas en aquella celebración. Había personas de Marruecos, de Madrid, de Ceuta, de Parma, incluso nuestros amigos musulmanes de Fnideq y los sufíes de Tetuán.
Para mí es una gracia vivir aquí y ser ordenado diácono en Marruecos. Veo en la acogida y cariño que he recibido el día de mi ordenación un signo tangible de la presencia del Reino de Dios. Yo como misionero solo tengo que testimoniar con mi vida que el Reino ya está presente. No me siento en el confín del Reino de Dios; me siento en el corazón mismo de este Reino. Todo lo que he vivido en el día de mi diaconado es una gracia de Dios. Estoy listo y feliz de caminar juntos a mis hermanos de la fe Islámica porque somos hijos del mismo Padre. Su acogida y su cariño me van a marcar por siempre.
Aquí en Marruecos me siento llamado por Dios a vivir e irradiar su amor, aprendiendo de nuestros amigos musulmanes a abandonarme siempre más en las manos de Dios. No tengo otros planes si no buscar, contemplar, y acoger los signos de su Reino ya presente aquí en Marruecos. Este deseo implica comprometerme en el diálogo de la vida con los amigos musulmanes, en la promoción humana con los pobres y los marginalizados, sobre todo los migrantes.
Mi consejo a cualquier persona que quiera visitar Marruecos, es respetar las costumbres y la cultura local; entrar en contacto con el pueblo local saliendo fuera de la zona turística para hacer mejor experiencia de la realidad marroquí. No se preocupe mucho por la propia seguridad en estar con la gente marroquí; Marruecos es un país seguro. No olvidar de probar el té Marroquí porque es muy bonito y saludable. SHUKRAN!


