Fnideq: La misión de fronteras y sus encantos.

Siendo un lugar en la costa del mediterráneo, vecino a Ceuta, al estrecho de Gibraltar, Fnideq se ha convertido en una ciudad hacia donde se orientan las miradas desde varios horizontes. Muchas personas dan distintos significados al nombre de Fnideq: según cuentan algunos amigos, es el nombre del Río, que se ha dado cuando la ciudad de Castillejos ha dejado de ser española y para darle un nombre árabe han dado el nombre del Río o afluente Fnideq, de hecho, existe el Río Fnideq que forma parte de los cinco Ríos de la zona. En árabe, la palabraالفنيدق es un diminutivo de la palabra funduq الفندق (hotel), que significa «fonda, mesón o pequeño hostal» según la definición del internet. Fnideq significaría «pequeña fonda». Este nombre se podría referir a una «antigua construcción de paso que existía en la zona antes de que se formara el núcleo urbano actual».

Para la presencia Javeriana y para la Iglesia diocesana de Tánger, en general, Fnideq se ve como lugar donde la vida merece ser vivida a pesar de todo. En primer lugar, la gente es muy amable y transmite ambiente familiar y fraterno.
Por otro lado, es una ciudad pequeña y con limitaciones de acceso al trabajo en comparación con otras ciudades del país.
Es una frontera que tiene sus desafíos y encantos:
Desafíos porque muchos marroquíes que vienen de otras partes y los mismos de Fnideq se lanzan al mar Mediterráneo para ir a Ceuta en vistas de llegar a la península ibérica para una vida mejor. Por otro lado, muchos migrantes subsaharianos (vienen de África subsahariana) intentan cruzar la valla con el mismo objetivo. Y todos estos intentos ponen en riesgo la vida de tantas personas que se quedan marcadas por fracturas, ahogos, heridas, hasta la misma muerte. Entre control de seguridad y crisis de una vida mejor, la «pequeña fonda» no pierde sus virtudes. Hay tantas personas que auxilian por ejemplo a algunos subsaharianos con un pedazo de pan o una monedita. Algunos que vienen de Siria, de Palestina, de Egipto, etc. encuentran a gente que les brinda una sonrisa divina.
Encanto de ser fonda y puente para la misión javeriana:
La comunidad cristiana en Fnideq es muy pequeña, es una gota de presencia que no se ve ni se habla de ella. Parece una cucharita de sal en una gran olla invitada a dar buen sabor. En este año misionero 2026-2027 sólo hay dos Javerianos y dos voluntarias (laicas javerianas) que conforman la presencia cristiana en Fnideq. Nos sentimos bien recibidos y protegidos por la población de Fnideq. Quien venga a la «fonda» siempre goza de la hospitalidad marroquí.
Puente: la comunidad javeriana de Fnideq tiene como visión y meta el ideal de vivir el diálogo interreligioso e intercultural, de la fraternidad universal sin discriminación, ser puente de vida donde hombres y mujeres se respetan, cristianos y musulmanes se aman, se respetan y luchan juntos por un mundo tal como lo quiere Dios. Y la gente de Fnideq colabora en ello a través de actividades culturales que se organizan con asociaciones y personas de buena voluntad, y también hay gente que viene de Europa o de África subsahariana que permite la realización de momentos interculturales entre la población y aquellos que vienen de otros horizontes. Todo es para promover el diálogo y la convivencia entre las religiones y las culturas sin convertir a nadie y sin menospreciar ningún credo.
El desafío sigue siendo el de pasar de un simple ideal a la práctica, del discurso a la vida concreta. Y esto no es imposible de vivir en Fnideq con la gracia de Dios y la voluntad humana.
Apertura y acogida :
La comunidad javeriana de Fnideq se siente privilegiada por Dios que siempre la cuida: ha sentido la cercanía de la Congregación Javeriana, de la Diócesis y de la población de Fnideq; recuerda siempre a los hermanos javerianos que han vivido en ella. Es de agradecer la iniciativa del Voluntariado Internacional Javeriano que permitió la llegada de Marisol Carrera y Yaisa Carrillo desde México, también nuestras gratitudes a esta delegación javeriana.
La comunidad está dispuesta también a acoger y realizar las iniciativas de parte de la gente de Fnideq o de Marruecos en general que ahondan en el mismo ideal. Las religiones pueden aportar un mensaje fraterno en el mundo de hoy a través de vivencias que atestiguan que construir puentes es más creíble que los antiguos muros construidos a través del odio y del egoísmo religioso. En todo, «hacer del mundo una sola familia».
¡Que todo sea para la mayor gloria de Dios!


